Las raíces del bambú escondían una joya.

proceso de limpiado de las raíces de bambú para diseñar joyas únicasHace ya un tiempo que me gusta experimentar con semillas, frutos, plantas…que la naturaleza me ofrece con enorme generosidad y me permite crear joyas cuyo valor no es la cantidad de oro, platino o piedras preciosas que contienen, sino el valor intrínseco que conlleva ese trocito de naturaleza; brachychitón, calabaza africana, baobab, eucaliptus, bellotas…y…ahora el BAMBÚ. Planta milenaria, símbolo oriental de lento arraigo y rápido crecimiento. No voy a explicar cosas del bambú, las puedes encontrar fácilmente en el todopoderoso Google, sino mi experiencia con él.
Hace ya muchos años que descubrí el bambú y, sin yo saber lo que me daría en el futuro, cogí unas cañas, las corte delicadamente y las guarde en un tarro de cristal, en mi taller. Este verano estuve en un jardín japonés y pude admirar la belleza de su sencillez y la gran variedad que existe. A la vuelta, me puse manos a la obra…tengo un amigo que en su casa tiene una pequeña plantación…y ahí empezó todo. Descubrí que no hay joyas hechas con bambú, ¡¡¡con lo sencillo y elegante que es!!!…pero mi sorpresa fue cuando empecé a trabajarlo. Aun después de cortarlo, el bambú sigue vivo…hay un dialogo constante con él. Cuando lo agujereo con mi pequeño taladro, cambia de color y empieza a tomar brillo. Experimenté como secarlo y lo puse en el horno, a baja temperatura ¡¡¡sorpresaaa!!!…empezó a tomar un brillo radiante, parecía que lo hubiera barnizado, ¡increíble! Seguí experimentando…algunas piezas las deje más tiempo en el horno porque veía que iban oscureciéndose, una vez fuera, alguna de ellas…al cabo de muchas horas, empezaron a petar estruendosamente…alucinante, algunas se abrieron por la mitad. Y sigo con ello, cada vez que me pongo a trabajar con el bambú me da una nueva sorpresa…el dialogo persiste, está vivo. Para terminar la historia, mejor dicho, para incrementarla he descubierto una gran extensión de bambú sin amo ni dueño, toda para mí deleite y ahí es donde he descubierto las raíces, las verdaderas joyas…son un tramado extenso, difícil de cortar, de limpiar…tienen muchos capilares, se entrecruzan y no encuentras nunca donde acaban, me vuelven loca. Las ideas que el propio bambú me provoca para hacer nuevas joyas no tienen fin. Estoy en ello a pesar de las vicisitudes, dolor de manos, ojos irritados, polvo por todas partes…pero merece la pena, los resultados son ¡maravillosos!
Mis colgantes de raíces de bambú sólo los encontrarás en La Simó Shop.

 

 

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